Con nombres bien argentos y sabores que invitan a viajar a Argentina a través de los sabores, esta pareja reinventó el concepto de alfajor para llevarlo a un lugar donde aún no existía. Así nació Sur Chocolates.

Emanuel Fernández y María Romero crearon Sur Chocolates en 2020, dos semanas antes de que iniciara la pandemia, él se ocupa del marketing y de la imagen y ella es la experta chocolatier (en Argentina trabajó en hoteles como The Savoy Hotel y Hilton Buenos Aires, y en chocolaterías como Rococo Chocolates y L’Artisan du Chocolate). Pero como el modelo de negocio estuvo siempre enfocado en el on line, les fue «muy bien». Tanto que The Guardian y BBC Travel publicaron reviews de sus productos con críticas muy positivas.

Los alfajores, según ellos mismos definen, son una invitación para «viajar al sur con estilo». La propuesta incluye sabores como el de Yerba Mate, Malbec o Chocotorta, nombres como «RE negro», para incorporar un poco el acento local. «A los ingleses les cuesta pronunciar el RE», cuenta Emanuel; y cajas con nombres de tango como Cambalache, Sabelo y Tango Negro.

Emanuel y Laura crearon Sur Chocolates en 2020, dos semanas antes de que iniciara la pandemia
«Creamos este negocio en el extranjero, con un producto desconocido para los locales, en medio de una pandemia, criando dos niños sin ayuda, y teniendo otro trabajo full time», cuenta Emanuel a iProfesional.María viajó por primera vez a Londres a inicios de 2001 luego de terminar de estudiar gastronomía y volvió a Argentina a finales de 2003. «Cuando nos conocimos en 2006 siempre hablaba de Inglaterra así que finalmente en 2012 decidimos ir a vivir allá. Yo nunca había estado en Europa y la idea era ir a vivir y trabajar allá, así que me tiré a la pileta».

Decidieron irse un poco por curiosidad y para tener la experiencia de vivir en el extranjero y porque como María es chocolatera, el clima y las ganas de llevar la identidad local a otros lugares motivó a que hicieran el viaje. «María estudió en una escuela bilingüe en la primaria y en el turno tarde le enseñaban inglés británico, y también historia, geografía y literatura de Inglaterra; así que siempre quiso ir a conocer. Sumado a ello, la gastronomía inglesa, el acceso a productos y equipamiento incidieron».

Primero llegó María y con pasaporte español en mano, buscó trabajo y al mes ya estaba empezando en un lugar de renombre. Emanuel llegó dos meses después. «Estuve buscando trabajo, pero me llevó seis meses. A diferencia de María yo no tenía experiencia previa en el país, y aunque en Argentina había trabajado diez años y dirigido equipos, tuve que empezar de nuevo desde abajo como si mi currículo no sirviera para nada», expresa.

El nacimiento de su primera hija, Lua, los hizo plantearse la posibilidad de empezar un proyecto personal para estar más tiempo en familia. Además, sigue Emanuel, «para poder transmitirle a nuestros hijos quiénes somos. Ellos nacieron en Inglaterra y ¿cómo podrían perderse la experiencia de comer alfajores? María hace 20 años que es chocolatier y yo como PR y Marketing siempre estoy buscando qué nos hace únicos, qué nos hace diferentes, cómo podemos diferenciarnos. Creo que pudimos hacer equipo en algo que nos apasiona a los dos. SUR nació con el deseo de llevar el alfajor desde el kiosco hacia otro lugar y también de darle contexto».

Es un ícono tan grande como el asado, el Malbec, el tango y el fútbol, pero no existía en Inglaterra. «Viajamos a Argentina en diciembre 2017 y nos quedamos un poco más de un año a vivir en 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires y regresamos en marzo 2019 ya con la idea casi cristalizada de lo que queríamos. Todos estos viajes de ir y volver nos ayudaron enormemente a descubrir quiénes somos y adónde vamos», plantea el emprendedor. «Ahora ya teníamos una misión: reinventar el alfajor y hacerlo conocido donde todavía no lo era, llevarlo a un lugar como el macaron es para Francia. Esperamos algún día que la gente diga alfajor y piense en Argentina. Nosotros no sólo hacemos alfajores que son para regalar, servir en un casamiento o evento, sino que contamos cómo somos los argentinos a través de arte y experiencias. Nos sentimos felices de trasmitir cultura».

«Hoy el balance es exactamente eso: balance», expresa. «Entre aceptar y amar de donde uno viene, saber a dónde estás y quién sos. Nosotros nunca vamos a dejar de ser argentinos, por más que vivamos en Inglaterra muchos años, siempre vamos a ser extranjeros en este país. Es difícil a veces de entender, pero encontramos la forma de que eso sea nuestro mejor distintivo. Traemos nuestro equipaje y lo compartimos con la gente de acá, en lugar de intentar replicar Argentina en otro lugar o que nosotros intentemos convertirnos en ingleses. Cuando eso se logra es cuando todo empieza a tener sentido».

«Emigrar es empezar de cero, sobre todo las relaciones, tu red de contención, tus amigos, tu comunidad. Estás solo. Puede ser liberador y tremendo a la vez. La primera vez que te enfermás de una gripe te das cuenta lo lejos que estás», agrega. «Ganamos confianza en nosotros mismos, en nuestra capacidad de adaptación y entendemos que vale la pena animarse a tener sueños y tratar de cumplirlos».

Se extraña mucho según él. «El asado, los amigos, los ruidos, los olores, escuchar gente hablando, el cielo, que es de otro azul y mil cosas…. pequeñas y grandes. Y muchos otros detalles que, seguro hoy se pasan de largo sin darse cuenta, pero que forman una parte tan increíble de la argentinidad».

Contrariamente, Emanuel no extraña la inflación y la tele prendida con las noticias fatalistas todo el tiempo dando vueltas y vueltas. Y así y todo dice que volverían a Argentina, pero con Sur. «Nos encantaría tener un local en Argentina. Ese es nuestro sueño también. Llevar a SUR a todos lados y que SUR vuelva a casa. Nuestro nombre está inspirado en el tango «Vuelvo al SUR» como se vuelve siempre al amor, como un destino del corazón. Así que creo que con esto te digo todo».

Fuente: iprofesional.com

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